GianniniNace en la ciudad de L’Aquila en la región de Abruzzo, el 4 de marzo de 1945, en los albores de una nueva visión de vida que prolifera en Italia al principio de la post-guerra: el deseo de estar ahí, libres, abiertos, con proyectos de alegría en el corazón. Es el primogénito, hijo de aquel amor que echa las bases para el futuro y no le teme a nada porque todo está ahí, disponible para él. Italia artística se despierta en esos mismos años. Desde De Chirico a Guttuso, de Fontana a Burri: es el aire que se respira entre Roma y su tierra de origen, ambientes entre los cuales, sus padres van y vienen hasta radicarse para siempre, fuertemente en el tejido de la capital.

Determinación y generosidad de ánimo son los principios constantes de su entorno familiar, la estrella polar de su educación, y es el ambiente de Roma, entre la calle de Della Vite y La Piazza di Spagna, el que ofrece a Giovanni la oportunidad de asistir a los talleres artesanales de los maestros de la escuela romana; desde la calle Borgognona hasta la calle Margutta, desde la calle del Babuino hasta Trinitá dei Monti, desde La Fontana di Trevi hasta Piazza Navona, exactamente allí, en el centro de Roma vivió hasta el inicio de los años 70. Es su padre, el mentor en el universo del lenguaje de los colores, de sus teorías y sus leyes.

Lavinia - Óleo en tela cm 40 x 30El instinto por el diseño se manifiesta sorprendentemente desde los primeros días de infancia, los medios usados son preferentemente: el lápiz, los pasteles y las tizas. ¡Es tal, la atracción por el diseño que ni siquiera la famosa nevada del año1956 que paralizó toda la ciudad de Roma impide a Giovanni, de 11 años, seguir las lecciones al Bernini, atravesando calles y colinas montado en una vieja bicicleta! En 1960, presente en la inauguración de las XVII Olimpíadas en el estadio olímpico, da vida a uno de sus primeros carboncillos.

Adquiere las técnicas de la materia de la pintura a través de los ejemplos dictados por los pintores: Jean Bartó, Giovanni Misurale, Guglielmo Morresi, Ilia Peikov, Niklavs Strunke, y con el pintor y escenógrafo Nino Talozzi ejecuta trabajos en las tardes veraniegas romanas en el teatro de la Ópera de Caracalla. De ellos, conserva cuidadosamente las pinturas recibidas en aquel contexto.

El gusto de la vida - Sanguina cm 70 x 50Durante el periodo juvenil para Giovanni, no será sólo Roma, fuente de sus primeros sueños de arte, lo es también L’Aquila donde nació por cierto, en la calle Roma, donde él siempre volvió a pasar las vacaciones de verano con su abuela materna. L’Aquila, ciudad de arte y capital culta a medida del hombre tiene un peso específico y un valor en su educación artística y humana, él vive allí momentos culturales relevantes con algunas de las más importantes exposiciones de arte contemporáneo de Europa: desde Lucio Fontana, Corrado Cagli, Alberto Burri hasta la antología de René Magrite. Por la aptitud demostrada en los laboratorios técnicos durante sus estudios en el Instituto Técnico E. Fermi de Roma, es nombrado asistente de laboratorio, cargo que ocupó hasta su graduación. En los sucesivos contactos en el ambiente artístico con el Vaticano, Giovanni siempre más participativo de su disquisición pictórica y consciente que el dibujo es un componente esencial de su arte, participa en un curso completo de dibujo dictado por el Profesor Gaspare de Fiore, además enriquecido con las entrevistas de los maestros: Carlo Bertelli, Bruno Cassinari, Achille Castiglione, Federico Fellini, Salvatore Fiume, Emilio Greco, Silverio Pisu, Domenico Purificato, Umberto Tirelli y Riccardo Tommasi Ferroni.

TrastevereEn el taller de Piazza Trilussa en Trastevere con el pintor Giuseppe Caracciolo, Giovanni dedica un periodo significativo de su vida dirigido a profundizar la investigación real y poética del retrato con especial atención a la técnica con la sanguina. El dibujo, la pintura y la arquitectura se han vuelto las pasiones más importantes pare él y en los años 80, junto con el pintor Mario Rosati proyecta una villa de estilo mediterráneo en Vía Casilina en Roma.

En los años 90, participa en la fundación de una asociación cultural en su barrio con el pintor Franco Massimi, iniciándose allí la primera escuela de pintura; tiene entre sus estudiantes a su madre Linda y a su hijo Roberto, también realizó un gran mural en el Parque Della Cervelletta, en su escuela de pintura recibirá el saludo del Papa Juan Pablo II, con motivo de su visita a la parroquia S. Bernadette Soubirus el 16 de diciembre de 1990, y el Santo Padre en aquella ocasión le confiesa que él siempre guardará un lugar en el corazón para los artistas.

Él también colabora con algunos colegas de trabajo en Alitalia, entre ellos: Francesco Crocoli, Alfonso Agovino, Pamela Squarta y Mario Sarbia, para fundar un taller de pintura. Las diversas exposiciones organizadas tanto en Italia como en el exterior con la valiosa experiencia y colaboración de Salvatore Colantuoni responsable de “Alitalia per l’Arte“, tienen un considerable éxito, siempre con numerosos visitantes e invitados excepcionales, entre algunos de los más famosos pintores contemporáneos, como Rinaldo Geleng que revive en las obras de Giovanni las composiciones surrealistas de Ilia Peikov, Marco Di Francesco, Giuliano Geleng, Aldo Riso, Placido Scandurra y Antonio Vangelli, el cual incita fuertemente a amar el arte con verdadera pasión.

Quien ama el arte es digno de pintar toda la vida y verdaderamente Giovanni ama el arte, pero su característica más relevante es su total generosidad, esa empatía con el mundo que impregna toda su composición, sus retratos de las personas que son queridas de siempre en su corazón o jamás conocidas pero encontradas en fotografías, son regalos para el corazón de quien pide un recuerdo. No hay deseo de manifestar una capacidad técnica personal o una investigación de la caracterización, ni la voluntad de evidenciar un rasgo particular o una característica excéntrica. Sólo hay el homenaje a la esencia de la persona, a su particular y único modo de participar en el mundo, pero en su absoluta certeza que “el velo del rostro” no puede jamás confundir lo que siempre palpita en el corazón de todos.